sábado, 14 de junio de 2014

Un paseo por Borgoña y visita a Born to Quilt I

Nuestra estancia en Francia tiene los días contados... apenas dentro de seis semanas nuestra bella historia en tierras galas finaliza... tal vez dentro de un tiempo, quizás algunos años, nos gustaría repetir la experiencia. Deseamos seguir visitando los diferentes rincones de este país durante nuestras vacaciones, algo que comenzamos hace una docena de años. Sin embargo, como mi "stock" de fotos es enoooooorrrrrme, creo que dentro de un par de años, probablemente,  aún no habré terminado de contaros todo lo que hemos vivido durante los últimos tres años.
Por el momento, os traigo un pequeño resumen de nuestra visita fugaz por Borgoña y que, como dice mi compañero de la vida, nos llevó a descubrir "la Francia profunda".



Aprovechando que volvíamos de visitar a Mickey, propuse a mis chicos un corta estancia en el campo... en realidad, mis intenciones eran algo más interesadas... quería aprovechar nuestro regreso a Estrasburgo para dar un "rodeíto" y conocer "Born to Quilt", la tienda de Vèronique Requena.


Conseguimos alojamiento en "La Tour de Giry", una granja en medio de la campiña de Borgoña. Los propietarios tienen "Chambres d'Hôtes" (habitaciones en régimen de "Bed&Breakfast") y un "Gîte" (una casita de campo). Es un sistema que nos gusta mucho y que utilizamos siempre que podemos. El precio del alojamiento es muy razonable, la acogida suele ser muy calurosa, y permite conocer mejor las costumbres y forma de vida de la zona.



El matrimonio propietario de la granja nos acogió con cariño y, desde el primer momento, intentó que nuestra estancia allí fuera familiar. Elisabeth y Jean-Michael mostraban los animales a los niños mientras nosotros nos encargábamos de vaciar el maletero de nuestro coche y nos acomodábamos. Compartimos una habitación familiar para cinco personas, sencilla pero cómoda.
Disponíamos de una zona comunitaria con libros y otros entretenimientos para los pequeños y de buena conversación para conocer algo mejor el entorno.
 
 
Existe la posibilidad de cenar con los anfitriones, previa reserva, y disfrutar de la comida casera de la zona, elaborada toda ella con los productos de la granja.
Nosotros decidimos hacerlo así en la segunda noche de nuestra estancia. En mi opinión, la cena fue un placer para los sentidos, aunque tengo que reconocer que el precio (podéis consultar sus tarifas en su página web) es un poco elevado... sin embargo, es lo habitual en la zona.
 
 
Respecto al entorno... opinad vosotros mismos.
 
 
La tranquilidad de ver a nuestros hijos, felices, dueños de su tiempo, sintiéndose libres y autónomos para decidir dónde querían ir y qué querían hacer, libres de peligros, no tiene precio... de vez en cuando, le perdíamos la pista a alguno de ellos que, seguro, se había "mezclado" con las gallinas o andaba persiguiendo a la pobre Mismis, una gata a punto de dar a luz... menos mal que el alumbramiento no tuvo lugar en esos días, sino, ya teníamos en casa un gatito, al menos, jaja.
 
 
 
 
Al final, nuestra visita a "La Tour de Giry" resultó ser mucho más grata para mis hijos que la visita a Eurodisney (cosa que nos alegra muchiiiiiiiisimo al papá de mis niños y a mí), tanto que se preguntan cuándo podremos volver.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Si queréis ver alguna imagen del interior de la casa, os invito a pasar por la página de Facebook donde me gusta compartir pequeños momentos de nuestra vida cotidiana.
 
 
 

En unos días os cuento cositas de la visita a "Born to Quilt".
Feliz fin de semana.

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